FIAC/Reviven a Nezahualcóyotl//José Luis Meza


Reviven a Nezahualcóyotl

José Luis Meza

Nezahualcóyotl, el monarca de Texcoco que dirigió a más de 100 mil soldados para recuperar su trono, el de los billetes de 100 pesos, el de la sala de conciertos de la UNAM.
Todas las derivaciones simbólicas del Rey Poeta (1402-1472), tan conocido y desconocido a la vez, fueron la materia prima del espectáculo “Nezahualcóyotl. Ecuación teatral de memoria y tiempo”, de la compañía mexicana La Máquina de Teatro.

Con un planteamiento donde se entrelazan el pasado y el presente, el colectivo, dirigido por la reconocida Juliana Faesler, trajo su colorido, ágil y rico montaje al Teatro Manuel Doblado, como parte de la programación escénica del Festival Internacional de Arte Contemporáneo.

El espectáculo de La Máquina de Teatro cobra vida a través de cinco actores, que no representan a un solo personaje, ni siquiera a Nezahualcóyotl, que en cada episodio es encarnado indistintamente por Clarissa Malheiros, Diana Fidelia, Roldán Ramírez, Natyeli Flores o Alam Sarmiento.

Sobre una plataforma rodeada por cinco grandes bloques de color rojo, transcurre la pieza que evoca la vida de Nezahualcóyotl, el hijo de Ixtlixóchitl y Matlalcihuatzin, que siendo adolescente tuvo que huir y esconderse en cuevas y bosques ante la invasión de Texcoco por los tepanecas.

Narrando los acontecimientos en tercera persona, o bien representando las acciones de bulto, el quinteto actoral pareciera simplemente estar recreando una biografía legendaria, con un estilo vivaz, pero grave y serio; muy de teatro ritual; hasta que paulatinamente se van introduciendo gozosas disgresiones contemporáneas dentro de la historia.

Cuando los actores comienzan a platicar si era más adecuado traducir Nezahualcóyotl como “Coyote que ayuna” que como “Coyote hambriento” o cuando, al sentar al Rey Poeta en su trono recuperado, le dan consejos que parecieran estar dirigidos a gobernantes actuales (como no construir megabibliotecas sólo por ego), la escenificación adquiere un nuevo rostro, crítico, irónico y muy chispeante.

La “ecuación escénica de memoria y tiempo” se vuelve entonces un recorrido histórico-antropológico por Ciudad Nezahualcóyotl, esa ciudad nacida de la desecación del Lago de Texcoco que no existía hace unos 60 años y que ahora apenas puede darle cabida a 2 millones de habitantes: con sus topes omnipresentes y sus calles con nombres de canciones.

Con exquisitez, gracia e inteligencia, los personajes enlazan la historia de un monarca que encabezó la Triple Alianza y un período de prosperidad y gran progreso humanístico en su pueblo; con las deformaciones “glocales” de la ciudad bautizada con su nombre: Neza York y Minezota.

“Nezahualcóyotl” se vuelve tanto homenaje como divertimento, un momento donde caben tanto una “cascarita” callejera de juego de pelota y un paseo en microbús, como las poesías legadas por el monarca texcocano que gustaba de recordar la fugacidad de la vida y de que “aunque sea de jade, se rompe”.

El espectáculo de la compañía mexicana extiende sus aciertos no sólo a lo dramático y actoral, sino también a su esmerada producción, donde resaltan especialmente el vestuario, el maquillaje de los intérpretes (en estilo guerrero mesoamericano), la vistosidad de los tocados (el de Huitzilopochtli está hecho de globos).

Espacio de reflexión sobre cómo lo local se hace global y viceversa, el FIAC parece ser un escenario propicio para la propuesta teatral de Máquina de Teatro y Juliana Faesler; un recordatorio de cómo la voz de Nezahualcóyotl perdura para llegar mucho más allá de sus señoríos texcocanos.

http://www.am.com.mx/Nota.aspx?ID=154269&strPlaza=Leon&IDPlaza=1