40 años en Manizales

Milenio Diario // La crítica: espacios
Jaime Chabaud Magnus

40 años en Manizales
Desde un origen en que la filiación cultura y política era el signo predominante, no en vano se nace en 1968, se inicia el recorrido en los albores de los años setenta en que la palabra era urgente, la revolución a la vuelta de la esquina, y el teatro comprometido eran la premisa que subsumía todas las estéticas de la representación”. De esta manera sitúa Octavio Arbeláez, director artístico, los inicios de lo que es una de las fiestas teatrales con más tradición en América Latina: el Festival de Teatro de Manizales, Colombia, que en esta su XXX edición (que arrancó el pasado 26 de septiembre) cumple también cuarenta años de subir y bajar las calles de la accidentada geografía de la ciudad. Lo que en un principio se planteó como un foro para los países latinos del continente, muy pronto abrió sus puertas a la península ibérica, convirtiéndose en referente, medida y aspiración de muchos grupos. Para México –que siempre ha tenido una presencia importante– no es la excepción y este año estamos representados por La Máquina de Teatro con Nezahualcóyotl. Ecuación escénica de memoria y tiempos con texto, escenografía, iluminación y dirección de Juliana Faesler a partir de hoy en el Teatro Universitario de Manizales. Con esta misma obra (producida por la UNAM) Faesler participó este mismo año en el Festival Mayo Teatral de la Habana con una excelente acogida.

Con la participación de Ecuador, Argentina, Chile, España, Cuba, Canadá, Corea, Brasil, Venezuela, México y Colombia, este año el énfasis está puesto en el teatro de calle que arrebata al espacio urbano la certidumbre para contagiar a transeúntes y festivaleros del espíritu lúdico a que invita. El formato del Festival de Manizales ayuda mucho al encuentro e intercambio de fluidos corporales, de invitaciones a otros festivales, de presencia de publicaciones, encuentros académicos, refrendo de viejas amistades y concierto de nuevas. Así, el Teatro San Martín venezolano con el infaltable dramaturgo Gustavo Ott o el investigador Jorge Dubatti o tantos otros entrañables teatreros dejan también su derrama a través de talleres, cursos y conferencias. El XXX Festival de Manizales concluye el próximo domingo.

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